miércoles, 29 de setiembre de 2010

Grado 8

El panorama electoral actual ha convertido a Lima y provincias en una "zona de desastre" en muchos sentidos.

Primero, en el afán de la mayoría de candidatos políticos en tirar barro con túnel de viento (el ventilador quedó chico) a los adversarios. Vemos a las "primi donni" portarse como unas divas: La primera, Susana Villarán, quien ha estado en el ojo de la tormenta como una abnegada defensora del consumo de las drogas, el aborto y demás liberalismos hippies trasnochados con tal de ganar votos. La otra, Lourdes Flores, curtida mujer de política y últimamente de politiquería al querer meter el cargo de alcaldía al poto de los peruanos entre otras perlitas.



Segundo, la cada vez más aberrante invasión de pintas, carteles, paneles y afiches en los postes, paredes, cerros, avenidas y carreteras de nuestro país, incluyendo monumentos arqueológicos e históricos. Ya el final lo sabemos: Ningún candidato, ganador o perdedor, los quitará por mucho tiempo.

Tercero, y va de la mano con el segundo punto, el grado máximo de ridiculez al que han llegado muchos candidatos con poca o nula experiencia política, y quienes con tal de llamar la atención y ganar votos y simpatías han apelado a muchos recursos, tales como involucrar a Barack Obama, disfrazarse del Increíble Hulk, apelar a un personaje de historieta chilena, tomar el pronóstico de un octópodo mundialista, y un largo etcétera (para más, click aquí). Ya se habían visto casos en elecciones presidenciales y muncipales anteriores, pero apenas eran lunares.

Y cuarto, la racha de muertes de varios candidatos en plena campaña. Al principio parecía ser producto del "destino", pero conforme fue dándose la seguidilla, más de un ciudadano ha especulado que podría tratarse de alguna mano negra y de opositores políticos tratando de eliminar la competencia. Sea cual fuere la razón (o sinrazón) detrás de estos incidentes, Dios lo sabe todo.

El gran quid del asunto es que el peruano aún se resiste ante la seducción y facilismo de estos personajes que han apelado a cualquier método no muy sano ni decente para ganar votos e influencias, y sigue demostrando una gran inmadurez para elegir.
Personalmente simpatizo con Humberto Lay, quien aparentemente está muy por detrás de las tías, pero ha dejado las cosas claras, y más que nada, ha hablado con la verdad: La alcaldía no tiene dinero, pero igual se puede licitar las obras y se proyecta hacer el metro que tanta falta le hace a la cada vez más horrible Ciudad de los Reyes. Fue sincero al decir que no era un proyecto de corto sino de largo plazo, pero ha dado a entender que valdría la pena y que aliviaría en gran manera la situación transporteril actual. Lamentablemente por cuestiones administrativas, esta vez no podré votar, pero igual apoyo su candidatura y espero que este domingo de la sorpresa.

Espero que cada peruano que vaya a las urnas este domingo sea consciente y demuestre madurez y vote por un verdadero cambio, y no se nos vayan los votos al poto, dejando a nuestras ciudades en ruinas.