lunes, 15 de octubre de 2007

El regreso de un Caballero

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Now playing: Bachman-Turner Overdrive - Hold Back The Water
via FoxyTunes Hace más de dos años atrás, luego de llegar a los yunaites, mi hermano me prestó un auto para que yo pudiera movilizarme por la ciudad, ya que a diferencia del Perú, los automóviles no son un lujo sino una gran necesidad, ya que el sistema de transporte público deja muchísimo que desear, sobre todo en Miami, donde resido. El auto en cuestión fue un Chevrolet Cavalier Z24 del año 88 (tanto mi hermano como yo creíamos que el auto era del 89); era de color blanco y convertible. Al principio no le paraba mucha pelota al carro, pero luego digamos que me encamoté con este carrito, ya que al manejarlo se sentía super bien, además que el sistema de escape le daba un sonido peculiar a este Chevy, como un ronroneo.

Este es el Cavalier (Cavy, como lo llaman los estadounidenses) 89 submodelo Z24 convertible:



... por cierto, este es el carro de mi hermano.

Casi siempre andaba con el carro descapotado, porque la capota en sí también estaba algo agujereada y no lucía bien. También porque mi hermano nunca hizo nada por arreglar el aire acondicionado y aquí en Miami se pasan unos calores terribles. Comencé a engreír a este carrito y para empezar, le puse un nombre: Misti, que en quechua significa 'blanco'. Luego conseguí un equipo con CD que tocara MP3s y WMAs, ya que aún tenía el equipo de fábrica que por cierto estaba malogrado y zumbaba mucho con el ruido del motor, tanto que hasta daba roche encender la radio (jejejeje).

Como aún tenía fuerte ese espíritu aventurero e intrépido que me han caracterizado tanto, me escapaba varias veces a conocer Miami y sus calles, luego me aventuré a ir a las afueras de Miami y hacia el norte, llegando a Boynton Beach, a 47.85 millas (77.07 Km). Luego otra vez llegué a Homestead, a casi la misma distancia, pero al sur. Doy gracias a Dios que fui bendecida con el sentido de orientación, así que no me he perdido en cada aventura que he tenido.

Lo malo sucedió un día en que por inexperiencia mía en cuanto a cuidado de autos, y un mal asesoramiento por parte de mi hermano, quemé el motor del Cavalier. El carro sufría de fuga en el sistema de enfriamiento (radiador y mangueras) y no duraba el antifreeze (anticongelante) cada vez que se le echaba al tanque, y mi hermano me roncaba cada vez que yo le echaba el líquido al carro. En fin, dejé de hacerlo y un buen día el carro comenzó a abandonarme a medio camino al trabajo y luego salió vapor y después un olor peculiar como a brea quemada, y ZAS! dejó de funcionar... el motor se había fundido.

Mi hermano me quitó el Cavalier, y luego estuve buscando otro auto hasta que por ahí un mecánico que mi hermano conocía nos pasó el dato sobre un Geo Metro del 97 que parecía una rana, el que lo tuve por varios meses hasta que conseguí el Honda Civic del 96 que era de un amigo de mi hermano, y dicho carrito lo tuve casi un año hasta que sucedió el accidente (sobre el Honda escribiré en otra oportunidad). Y otra vuelta busqué otro auto hasta que encontramos una station wagon Chevrolet Celebrity del 89... todo un batimóvil que me hizo recordar a esos legendarios colectivos Lima-La Punta o Tacna-Via Expresa-Chorrillos: buena suspensión y carro inmenso y tragón. Por fuera el pobre es impresentable, con grandes costras de óxido en el techo y capot del motor, tanto que un antiguo pata de barrio que nos visitó desde Orlando me batía diciendo que mi carro necesitaba bloqueador solar porque le había dado erisipela. La idea de comprar ese carro salió de mi hermano, ya que averiguó que el motor de esta camioneta es el mismo que de su Cavalier, así que por cumplir una promesa que hice compré el auto en 300 maracas.

Paralelamente andaba buscando un Chevy Cavalier Z24 idéntico al de mi hermano, ya que la verdad sí me agradó mucho este tipo de carro, al igual que el Honda Civic que tuve, pero por ahora el Honda está fuera de mis planes en cuanto a financiamiento. El Cavalier últimamente se ha vuelto un clásico aquí en los yunaites, como lo es el Ford Mustang de los 60s o los Chevys sesenteros y es un carro bien pedido por coleccionistas, en especial este modelo 88. Me hubiera gustado tener un Cavalier de color negro con plateado, pero en fin, quiso Dios que se abriera la puerta en Naples, donde a través de Ebay gané un Cavalier de color blanco, idéntico al de mi hermano, sólo que éste tiene la capota negra y también desastrada (pero el motorcito del convertible sí funciona bien).

Este es el nuevo Caballero:





El sábado mi hermano me llevó a recogerlo a Naples (182 Km al oeste de Miami) y lo chequeamos in situ. Mecánicamente está muy bien, con bajísimo millaje, y según el vendedor del auto, la que era la dueña sólo lo usaba para pasear solamente. Intentaron arreglar un cable de la transmisión (automática) pero le pusieron un cable universal super largo que al final fue un dolor de cabeza a la hora de traer el carro (para no gastar en grúa, ya que iba a salir una fortuna desde allí). Quizás otra persona hubiera dejado el carro en su sitio y hubiera dado media vuelta, pero la verdad Dios me enseñó una lección con esto: La fe es actuar, no sólo es esperar a que las cosas le lleguen a uno. El ver a este Cavalier en esas condiciones me constituye un gran reto para restaurarlo, ya que hay cositas que se tienen que arreglar, pero nada es imposible. Así Jesús apuesta por aquel por quien el mundo da por irremediablemente perdido, digamos, un alcohólico, o drogadicto, un bueno para nada, una prostituta, etc.

Me alegra mucho tener al Caballero de vuelta, y esta vez por mucho más tiempo. Aún estoy pensando en el nombre. Me ayudan?





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