En el post de hoy voy a referirme a mis 4 pelucones: The Beatles (por éso el título de este post). Y es que esta semana comenzó con la conmemoración de un aniversario más de la trágica desaparición de John Winston Lennon, a manos de un atormentadísimo y endemoniado Mark David Chapman, quien creyó que Dios le había ordenado matar al líder de los Beatles. Lamentablemente ésto ha sido un mal referente con respecto a los cristianos, quienes también han considerado a los 4 de Liverpool como algo satánico. Bueno, les diré que soy cristiana, nacida de nuevo gracias a la poderosa Sangre de Jesucristo; pero comprendo que muchas veces Dios obra su gracia y misericordia de maneras nada ortodoxas. En mi época "AC", yo oía mucho a los melenudos, gracias a que mi papá me inculcó ese bichito llamado Beatlemanía, allá por los 80s, y "coincidentemente" al poco tiempo que el Perú entero supo del lamentable suceso, via radio (en la mayoría de los casos). Si bien en mi infancia en los 70s me peleaba con mi mamá cada sábado para ver cada una lo que gustaba: Ella, Trampolín a la Fama por Canal 5, y yo, las películas de los Beatles por Canal 4 (la rivalidad de la antena caliente trascendió como verán!), yo no sabía quiénes eran los "Bicles" (así como lo pronunciábamos los chiquitos en la era velasquista), ni de dónde eran, ni cómo se llamaban (apenas oí de "Ringo").
Así que en 1981 comenzó mi búsqueda y me adentré en la Beatlemanía, mientras las demás chicas de mi edad coleccionaban posters y papel de carta con dibujitos de Sarah Kay o Hello Kitty, o tenían en sus cuartos álbumes y posters de unos chibolos vestidos de colorinches y que bailaban como amanerados llamados "Menudo". Incluso las chicas del salón en el Santa Rosa (Maryknoll) siempre me decían que los Beatles estaban pasados de moda. Yo me picaba harto porque sabía que no era así. Ahora supongo que deben estar arrepentidas de haber dicho eso sobre los chicos del puerto...
El tiempo fue propicio entonces para que las radioemisoras y canales de televisión comenzaran a reintroducir a los Beatles en nuestras vidas; Los Especiales de Panamericana, Hugo Salazar y sus programas dominicales en Radio Miraflores, Vicky Zamora Barchelli en Radio Nacional los viernes, el recordado "Elvismaníaco" Jorge Cox en Radio Inca (cuando pasaban rock y no usaba "turbo"), y también por Panamericana Televisión los dibujos animados, producidos en los 60s por King Features Syndicate, y que fue la primera serie de cartoons con un grupo musical verdadero como protagonista, luego vendrían los Jackson 5, Rick Springfield, etc.
Felizmente en el 83 descubrí que no estaba sola en cuanto a gusto por los Beatles durante la adolescencia. Repetí el año, cosa con doble consecuencia, porque por el lado malo, obvio pues, el rochezazo y el esfuerzo extra que harían mis padres por pagarme los estudios. Por el lado bueno, me nivelaría con gente de mi edad, y porque conocí a Miguel, un chico muy alegre y buena gente, que también era beatlemaníaco, además que también gustaba de Clapton y otros genios del rock ahora conocido como "rock clásico". Aún así había contemporáneos que no gustaban de los Beatles, sino de artistas del momento, sobre todo los "románticos" como José José, Guillermo Dávila, etc.
Y bueno, así pasaba el tiempo mientras me empapaba en lo Beatle, y debo decir que su música tuvo en mí el mismo efecto que la de la lira de David con el entonces rey Saúl, quien era invadido por espíritus atormentadores (supongo que la depresión, angustia, tristeza, ira, etc). A veces pasaba malos ratos y tenía pensamientos de baja autoestima, y tan sólo oírlos me alegraba el corazón y cambiaba mi ánimo, sobre todo la música de la primera época. Por eso puedo decir, y sin temor a equivocarme, que Dios hasta se valió de una música que muchos cristianos de la vieja guardia consideran "satánica" para darme esperanza y ánimo para seguir viviendo.
Claro, lo que causó ese rechazo por parte de mis hermanos en Cristo son las desafortunadas palabras que Lennon declaró a la periodista Maureen Cleave, y que hasta la fecha ha sido tergiversada. John dijo que los Beatles eran "más POPULARES que Jesús"; nunca dijo que fuesen "más GRANDES que Jesús". Éste será el próximo tema de mi blog.
Así y todo, cuando uno escucha atentamente la música de los Beatles, desde Please, Please Me hasta Abbey Road, se dará cuenta que ellos no se estancaron musicalmente en la misma fórmula repetitiva que otras bandas en su época utilizaban y se condenaron a desaparecer por desgaste, sino que crecieron y evolucionaron, innovando técnicas y métodos que hoy, gracias a la tecnología, está a nuestro alcance. Por ejemplo, el feedback que salió por accidente (I Feel Fine) la inserción de pistas reproducidas en reversa (el álbum Revolver marcó esta y las otras pautas en la música contemporánea), la voz distorsionada como si se hablara desde un megáfono o teléfono (hecha con unos parlantes marca Leslie), los efectos de sonido (Maxwell's Silver Hammer o Magical Mystery Tour son ejemplos). Ellos no contaban con tecnología para realizar esos efectos, sino recortando cintas y volteándolas, con equipos de la época, experimentando con lo que tuvieran a su alcance. Ahora, con fórmulas logarítmicas y algorítmicas, los programas de proceso y edición de audio nos permiten lograr los mismos efectos en segundos, lo que a ellos les tomaban horas o hasta semanas. Lo más interesante aún es que ninguno sabía leer música. Es más, nunca estudiaron; pero sí tuvieron el talento.
La gran mayoría de grupos musicales tiene como principal influencia a los Beatles, éso es un hecho. La banda de rock cristiano contemporánea DC Talk interpretó "Help!" en algunos de sus conciertos; hubo un grupo llamado PFR (Pray For Rain) que tenía un estilo Beatle, incluso la voz principal sonaba a veces como John y otras como George, y otras como Paul. La gracia de Dios es multiforme, como verán.
En fin, los pelucones de Liverpool tendrán sus fans como también sus detractores, pero así y todo sigue siendo el grupo musical que ha roto esquemas, no solo a nivel musical, sino también en demás aspectos. Simplemente marcaron época.
Y por cierto, mi película favorita y la que no me canso de ver, es A Hard Day's Night; título originado de una de esas tantas rocas (sin mala onda, ojo!) que Ringo Starr decía, pero que realmente fueron geniales y un desafío al habla correcta del inglés (si Martha Hildebrandt fuera inglesa, hace rato lo mandaba a la horca). Me gusta mucho ese estilo fílmico, a lo "film noir", el humor irreverente pero a la vez más decente que lo que vemos ahora, la propia banda sonora, algunas técnicas de filmación que no existían anteriormente, etc. Todo ello jugó a favor de los Beatles, muy a pesar que no ganaran ningún Oscar, pero sí fueron nominados en 2 categorías: Mejor guión adaptado y mejor banda sonora.
A propósito, y para finalizar este post, les dejo un videoclip que edité y que tenía rondándome la cabeza por meses, solo que no tenía el tiempo suficiente para plasmarlo en la computadora. Tomé como base la película A Hard Day's Night y le agregué un remix que conseguí y que realmente es uno de los mejores remixes con música Beatle.
Espero lo disfruten!
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